El calor que estamos teniendo no es normal. O quizá sí. Quizá esto sea ya lo normal y seamos nosotros los que seguimos empeñados en creer que no.
Sales a entrenar y el sol cae sobre ti. El asfalto devuelve el golpe desde abajo. El aire quema al entrar en los pulmones.
Seguro que te ha pasado.
Las piernas se vuelven pesadas como el plomo. Los pulmones parecen demasiado pequeños para el trabajo que tienen delante. El ritmo que hace unos meses salía con naturalidad desaparece sin dejar rastro . La vista se nubla. Los pensamientos se hacen lentos.
Cuando la temperatura corporal supera los 40 °C el organismo entra en estado de alarma. Algunas células, como las neuronas, sufren daños irreversibles y mueren.
Por eso el cuerpo despliega todos sus recursos para defenderse.
Y esas vías hay que desarrollarlas, igual que se entrenan los músculos.
Por eso he preparado una masterclass para mejorar tu rendimiento en condiciones de calor.
Precio especial preventa hasta el 5 de julio. Después sube de precio.
Un problema es que esas vías compiten en recursos con los mismos sistemas que usas para ejercitarte:
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- Cada gota de sangre que se utiliza para refrigerar el cuerpo es una gota menos disponible para alimentar los músculos.
- Cada litro de sudor que se evapora te enfría, pero también te deshidrata.
- Cada minuto bajo el calor consume más glucógeno, más agua y más energía de la que gastarías en condiciones favorables.
Y siempre gana la batalla la termorregulación.
El organismo prioriza no morir por un golpe de calor sobre tu marca personal en la carrera, obligándote a bajar el ritmo para reducir la producción de calor antes de que alcances temperaturas peligrosas para tus neuronas.
Por eso las piernas dejan de responder. Por eso la potencia cae aunque la voluntad siga intacta.
Sin embargo, hay deportistas que parecen inmunes.
Los ves competir bajo un sol despiadado y continúan avanzando como si el calor afectara a los demás.
Han construido adaptaciones.
Han aumentado su volumen plasmático. Han mejorado sus mecanismos de sudoración. Han desarrollado una maquinaria cardiovascular capaz de refrigerar el organismo sin hipotecar por completo el rendimiento.
Han hecho de la aclimatación una herramienta.
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Y la buena noticia es que esas adaptaciones no sirven únicamente para soportar el calor.
Un mayor volumen plasmático, una mejor gestión cardiovascular y una respuesta fisiológica más eficiente te convierten en un deportista mejor en cualquier escenario.
Con frío o con calor.
En competición o en la salida con amigos.
Hazte con esta masterclass y deja de sufrir el calor como una víctima
y pasa a utilizarlo como una ventaja.
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